En 2005, el empresario sueco Johan Eliasch compró alrededor de 400,000 acres de selva amazónica con un objetivo explícito de conservación. Tras la adquisición, se detuvieron las actividades de tala existentes en esa zona, con la intención de proteger el bosque, su biodiversidad y evitar la explotación maderera en ese territorio específico.
Un año después, en 2006, Eliasch cofundó la organización Cool Earth, una ONG enfocada en la protección de las selvas tropicales mediante un enfoque diferente al tradicional. En lugar de centrarse únicamente en la compra de tierras o en la vigilancia externa, Cool Earth trabaja directamente con comunidades indígenas y locales, reconociendo su papel clave en la conservación del bosque y apoyando prácticas que reducen la deforestación.
Como parte de este enfoque, Cool Earth ha desarrollado un programa piloto de ingreso básico en la Amazonía, que consiste en pagos directos y sin condiciones a personas indígenas. El objetivo del programa es fortalecer los medios de vida locales, reducir la presión económica que conduce a actividades como la tala, y permitir que las comunidades tomen decisiones más sostenibles mientras continúan protegiendo el bosque en el que viven.

